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De Orilla a Orilla.
María Pilar Ripa
pilar@diariodelgolfo.com |
Pamplona, España.-“Uno de enero, dos de febrero, tres de marzo, cuatro de abril, cinco de mayo, seis de junio, siete de julio…San Fermín. A Pamplona hemos de ir con una media, con una media, a Pamplona hemos de ir con una media y un calcetín”.
Así dice una canción popular, y de este mismo modo, se acercan a Pamplona, cada 7 de julio, miles, cientos de miles de personas venidas de todos los lugares del mundo. Y es que los “sanfermines” son unas fiestas de todos, unas fiestas populares, en las que todos tienen cabida. Sólo hay que llegar a Pamplona un 6 de julio antes del medio día, enfundarse en un traje blanco, con un pañuelito rojo al cuello y una faja, del mismo color, a la cintura y ya es uno/a más de la fiesta. En estas fiestas no hay extranjeros ni lugareños, todos somos de aquí.
La mayor parte de la fiesta se desarrolla en la calle, con lo cual ni si quiera es necesario gastar mucho dinero para pasárselo muy bien. Cuando uno viene a los “sanfermines” por primera vez en su vida, puede tener la sensación de que esto es una fiesta muy loca. Y la verdad es que visto desde la distancia así es. Las fiestas en honor a San Fermín comienzan un 6 de julio a las 12 de medio día, con tradicional “chupinazo” (cohete inicial) y terminan un 14 de julio, a las 12 de la noche, con el “pobre de mí” y la despedida de la alcaldesa en el balcón del Ayuntamiento con el no menos tradicional “¡Ya falta menos!” (es decir, ya falta menos para las fiestas del año que viene).
Y durante esos 9 días que dura la fiesta todo es gozo y algarabía.
Hay actividades para los niños (gigantes y cabezudos, la feria, verbenas infantiles, espectáculos en la calle, circo…); para los mayores (toros, verbenas tranquilas en diferentes partes de la ciudad, jotas, bailes regionales, orquestas con pasodobles…); y como no, para lo jóvenes (los toros, las peñas, los encierros, los conciertos por la noche…). Además de la imaginación de cada cual.
Pero no todo son actos lúdico-festivos, también están los actos religiosos en honor al Santo Copatrón de Navarra, junto a San Francisco Javier. La verdad es que no serían lo mismo las fiestas de San Fermín sin su multitudinaria procesión en honor al santo o las Vísperas acompañado del ayuntamiento en pleno, con su alcaldesa a la cabeza.
Ya sólo faltan dos días para que den comienzo las fiestas y en la calle hay ya un hervidero de gente esperando con ansias el lanzamiento del chupinazo.
San Fermín es la “Feria del Toro” por antonomasia, pero también es alegría, devoción, feria, música, comidas y cenas con los amigos, meriendas en los toros, chocolatadas con churros para desayunar en La Mañueta, baile, artistas callejeros, espectáculos variados en cualquier rincón, música de jazz, jotas, conciertos gratuitos de artistas consagrados hasta altas horas de la madrugada; es la tómbola de Cáritas. que un mes antes ya nos anuncia lo que va a venir y pone ambiente en la calle, son fuegos artificiales todos los días, a las 11 de la noche, desde las murallas de la Ciudadela; es desenfreno y alcohol, mucho alcohol.
Quizá, por esto último, es por lo que muchos pamploneses aprovechan estos días para cogerse unas muy merecidas vacaciones y marcharse a lugares más tranquilos.
Ya sólo nos quedan dos días para oír el estallido del cohete y al grito de ¡Viva San Fermín!, estallar de júbilo un año más. Para vivir como dice otra canción… “una fiesta sin igual”.