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De Orilla a Orilla.

María Pilar Ripa
pilar@diariodelgolfo.com



Con el dinero se puede comprar....


Pamplona. España.-Hay noticias que a uno le sorprenden y en algunos casos le escandalizan. Hace unos meses leí en el Diario del Istmo una noticia que me lleno de estupefacción. Decía la noticia que el gobernador de Veracruz, Fidel Herrera, iba a proponer sacar a delante una ley por la que los presidentes de los ayuntamientos grandes no pudieran cobrar más de 60.000 pesos, supongo que este rotativo se refería al mes.

Me llené de indignación, porque creo que es vergonzoso que en un país en donde la mayoría de la población trabajadora cobra unos 500 pesos semanales, 2.000 mensuales, el representante de todos ellos tenga la desfachatez de decir públicamente y sin caérsele la cara de vergüenza que los alcaldes cobran esa cantidad de dinero.

Eso dice mucho del tamaño de la corrupción en ese país y de la dejadez del resto de la población.

En realidad no creo que la mayoría de los ciudadanos esté muy al tanto de lo que cobran sus políticos y mucho menos de dónde sacan el dinero para semejantes sueldos. La mayoría de ellos, ni siquiera leen el periódico, pero no porque no quieran, sino porque ni siquiera han tenido la oportunidad de aprender a leer.

Una se pregunta: ¿para qué necesitan cobrar tanto dinero?, ¿qué hacen con él, repartirlo con los que tienen menos? Se que son unas preguntas estúpidas, pero no puedo por menos que hacérmelas. En un mundo injusto, no por naturaleza, sino porque los seres humanos hemos querido que así lo sea, clama al cielo, que la hipocresía de las personas que se presentan para dirigir al pueblo a un mejor destino y lo único que engordan son sus bolsillos.

No digo que no hagan nada, pero podrían hacer mucho más, si la mitad de lo que ellos se llevan se utilizara para llevar a cabo obras públicas y mejorar los sistemas sociales de salud y educación.

¿De dónde sale en México el dinero que llena de ceros las cuentas corrientes de semejantes personajes y no puede sacar adelante un sistema sanitario universal para todo el que lo necesite? ¿Dónde va todo el dinero de PEMEX que debería engordar las arcas del estado?

¡Ah, se me olvidaba. PEMEX es la mayor empresa pública petrolera del mundo y la única deficitaria! ¿Cómo es posible? ¡Pregúntele a sus gestores!

Un miembro de la Asociación de la Prensa de Pamplona comentó una vez, que los ricos de Hispanoamérica se quejan mucho de que sufren secuestros y de que tienen que tener en sus casas vigilancia permanente por miedo a los asaltos.

Él mismo hacía su propia réplica: ¡qué tengan menos! ¡Si repartieran más ya verías como no vivían con tanto miedo! Este comentario me hizo pensar y, es cierto, que la riqueza acaba creando inseguridad y aislamiento.

Hemos creado sociedades ricas y hemos tenido de construir muros para que no puedan entrar los pobres. Porque siendo menos tendremos más, menos para repartir.

El amor, que es aquello que debería mover al mundo, porque se puede repartir para todos, lo hemos prostituido y lo hemos cambiado por el dinero. Así estamos viendo, como el mundo es cada vez más inseguro.

Hay mucha gente capaz de cualquier cosa por conseguir el vil metal. Quien mucho tiene no se conforma con ello, sino que hace todo lo posible por mantenerlo e incrementarlo.

No nos engañemos pensando que las guerras y la inseguridad en el mundo son solamente fruto de la pobreza.

No son pobres los que las promueven. Ni las mafias que asaltan hogares, ni las personas que se alzan en armas contra los ejércitos occidentales son personas que vivan en la indigencia. Les ofrecen cosas a los pobres y les hacen creer que son los otros los que causan su injusta situación, pero los verdaderos enemigos los tenemos cada uno en nuestro país.

Nuestros gobiernos los que aceptan los chantajes de las multinacionales a cambió de mirar para otro lado y fuertes sumas de dinero.

Ellos son los que se ponen de parte de los poderosos y los que utilizan los recursos de todos en su propio beneficio. ¿Cuántos presidentes conocéis que sean pobres o al menos que lleven una vida más o menos normal, sin ostentación ni lujo?

Siempre son los mismos los que se llevan la pasta y aplastan al que está debajo, los ricos y poderosos.

en el que nos preocupamos mucho más pensando en qué haremos mañana, que en pensar que tal vez no tengamos mañana y que el bien lo tenemos que hacer hoy.

Al fin y al cabo, como decía un conocido mío, el dinero sólo sirve para una cosa, para comprar.

¡Pero cuánto es capaz de comprar, verdad? Aunque a decir vedad, el dinero es capaz de comprar mucho, pero no lo más importante ni lo mejor.

Con dinero puedes comprar una casa, pero no un hogar. Con dinero puedes comprar un reloj, pero no el tiempo. Con dinero puedes comprar una cama, pero no el sueño.

Con dinero puedes comprar libros, pero no la sabiduría. Con dinero puedes compra medicamentos, pero no la salud. Con dinero puedes comprar un alto estatus, pero no el respeto. Con dinero puedes comprar sangre, pero no la vida. Con dinero puedes comprar sexo, pero no amor.

Con dinero puedes comprar a un abogado, pero no la tranquilidad de conciencia. Con dinero puedes dar muchas limosnas, pero no estar en paz con Dios.