
![]() |
De Orilla a Orilla.
María Pilar Ripa
pilar@diariodelgolfo.com |
Pamplona, España.-En mi estancia en el hermoso país de México hubo una cosa que me llamó poderosamente la atención: la enormidad de sus ríos.
Unos ríos tan anchos y tan profundos que podrían confundirse con mares.
En España lo más parecido a esos ríos que tenemos son los pantanos.
Enormes masas de hormigón creados por la mano del hombre para recoger el agua de lluvia con la que poder abastecer a la población en momentos de carestía.
Pero unido a la grandiosidad de los ríos, otra cosa muy llamativa para mí era constatar que en las casas se carecía de agua corriente potable.
Con las consecuencias que ello conlleva. La falta de agua potable en las casas puede acarrear graves problemas y enfermedades.
En la ciudad en donde yo vivo muy poca gente compra agua embotellada, porque uno puede beber directamente de la llave sin ningún problema.
Hay muchas potabilizadoras públicas que purifican el agua y la hacen accesible a la población.
Hacer que todas las personas compren garrafas de agua está bien cuando todos pueden permitirse hacerlo, pero ¿qué pasa cuando una familia es tan pobre que ni siquiera tiene dinero para adquirir una? Lo que ocurre es que termina consumiendo agua de mala calidad y contrayendo cualquier enfermedad.
Lo que se agrava si el consumidor es un niño o un anciano, ya que al carecer de defensas o tenerlas muy bajas, los microbios les atacan con mayor severidad.
El agua es un bien escaso. A veces nos engañamos pensando que los recursos naturales son ilimitados y no es así.
Hay recursos como el aire o el sol que pueden serlo, aunque debido a los cambios climáticos que se están produciendo estos últimos años, pueden convertirse en recursos de doble filo.
La fuerza del sol, por ejemplo, puede generar una energía muy positiva, que a su vez se transforme en electricidad.
Dicen también que es bueno para las varices, pero es muy malo, sin embargo, exponerse muchas horas al sol, porque puede provocar estragos en la piel y producir muchos tipos de cáncer.
Con el aire pasa otro tanto. La fuerza del viento puede generar energía eléctrica, pero si es excesivamente fuerte, como en el caso de los tornados, puede llevarse por delante los molinos de viento más modernos y resistentes.
Además de ser uno de los responsables de los maremotos.
El agua es un bien de primera necesidad y un muy escaso. Los seres humanos lo necesitamos para vivir, tanto o más que el sol, ya que es uno de los elementos que conforman nuestro ser. Somos un 80 por ciento agua y, sin embargo, no todos tenemos acceso al agua potable.
Hay un gran número de seres humanos que mueren cada año de enfermedades como la diarrea o la malaria, que se podría evitar simplemente si tuvieran la oportunidad de beber agua limpia.
Cada año llueve un poco menos y cuando lo hace es de forma torrencial, que se lleva por delante todo lo que se pone a su paso, con lo que arrastra a su paso mucha porquería que va directamente al mar.
El mar se contaminará, de la suciedad, que hemos arrojado a nuestro suelo y algunos peces morirán. Otros no lo harán, pero ya no serán buenos para el consumo humano, aunque habrá quien no tenga otra cosa que consumir y se alimente de pescado en mal estado.
Los pobres nunca tienen la oportunidad de elegir, siempre han de conformarse con las migajas que caen de las mesas de los ricos, o de lo que estos tiran a la basura.
Hay perros que comen mucho mejor que muchas personas.
Hay una frase que siempre me ha gustado, es el lema de unas misioneras que conozco muy bien y que dice así:
“¿Si el sol es para todos, por qué la tierra no?”. Hoy quiero reivindicar ese lema y añadir otro:
“¿Si el cielo es para todos, porque el agua del cielo que cae del cielo no?”. Una frase para la reflexión. Aquí lo dejo por hoy. ¡Hasta la próxima!