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Referencia.
Pedro Cayetano
pedro@diariodelgolfo.com |
Cuando hablamos de “pasivos ambientales” de la industria petrolera heredados al entorno de Veracruz y sus habitantes, hacemos referencia a daños a la ecología y a la salud de las personas.
Imagine usted que el agua empleada para sus necesidades básicas, lavarse, bañarse, cocinar sus alimentos contiene altos niveles de aluminio, arsénico, hierro manganeso y plomo. Químicos que con el paso del tiempo se fueron acumulando en su cuerpo, sin saberlo.
Y no crea que es fábula:
En recientes estudios realizados a muestras de sangre de personas en el sur de Veracruz, detectaron presencia de plomo en cantidades superiores al límite máximo permisible.
En Mundo Nuevo las altas concentraciones de plomo llegaron hasta, 25.4 microgramos, cuando lo tolerable es apenas de 10 microgramos. No es casualidad, esa congregación se ubica al suroeste de los complejos industriales, día y noche inhalan los humos de las chimeneas.
No soy médico, pero se sabe que el plomo provoca en las personas daños en el cerebro, mientras que las dioxinas causa alteraciones, varios tipos de Cáncer y muerte en los fetos.
Los daños a la salud son graves:
Por ejemplo: los restos de químicos encontrados en el agua que beben veracruzanos producen asma, alzheimer, daño en huesos, irritación de piel, alteraciones mentales, dificultades para moverse. Menciono alguna de las tantas enfermedades que se presentan por convivir entre humos o descargas de aguas industriales.
Todo lo anterior está documentado y avalado por investigaciones serias, de especialistas en salud pública.
El informe técnico Evaluación de Riesgos a la Salud por Exposición a Hidrocarburos en la Zona Petroleras del Sur de Veracruz, presentado hace poco a nuestras autoridades de la entidad, no les hizo gracia. Más de uno se apresuró a tratar de minimizar los resultados.
Pero, el estudio realizado por el Instituto Nacional de Salud Pública, una institución, como dije antes, seria, con renombre dentro y fuera del país no deja duda de la magnitud del problema.
Señala que aquellos ciudadanos que viven en el puerto de Coatzacoalcos, donde se ubican los complejos petroquímicos Cangrejera, Cosoleacaque, Pajaritos y Morelos, tienen mayor concentración de dioxinas que otras personas de diferentes zonas industriales del país. Aunque no son los únicos, también sufren estos dañinos efectos los de las cercanías.
Y que no es para menos, los resultados fueron alarmantes. Por ejemplo, se encontraron concentraciones niveles arriba de la norma de cloruros, nitrógeno amoniacal, hierro, manganeso, plomo y sodio, en las personas examinadas.
Y lo que es peor aún, que mujeres embarazadas nos están exentas de los riesgos de la contaminación. Y por consecuencia el producto que llevan en el vientre.
Esa deuda de la industria estatal y privada con Veracruz es grave y debe ser compensada en medida del daño causado.
Hasta la próxima, Referencia.