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Referencia.
Pedro Cayetano
pedro@diariodelgolfo.com |
En Villahermosa, Tabasco, es un paraíso, para funcionarios de la industria petrolera.
Allí, directivos desleales a Petróleos Mexicanos viven como reyes.
Existen muchas historias.
Una de estas se desarrolla en la avenida 27 de febrero sin número, colonia Atasta.
No es nueva, hace ocho años, se les puede ver, enriquecerse en perjuicio de la industria nacional, como muchos tantos.
Tienen su reino dentro de la filial petrolera, PEMEX Gas y Petroquímica Básica.
Basta con llegar a la Gerencia regional de administración y finanzas, para ver.
Sus oficinas están siempre llenas de contratistas, en busca de algún negocio.
En ese lugar se encuentran: el Subgerente de recursos materiales, licenciado Ángel Carlos Torres Culebro. Los ingenieros José Antonio Garrido Romero Su, Armando Blanco Romero, Juan Manuel Velazco, este encargado de pasar la charola. Y el arquitecto Conrado González.
Son quienes asignan contratos y adquisiciones dentro de PEMEX Gas y Petroquímica Básica, tienen una amplia jurisdicción desde Poza Rica al norte de Veracruz a Yucatán.
Dentro de su área de influencia, también se encuentran los complejos procesadores de gas más grandes del país: Cactus, Ciudad PEMEX, Nuevo PEMEX, La Venta, y Terminal Refrigerada Pajaritos, esta última ubicada en la zona sur de Veracruz.
Sus jugosos negocios se centran en los concursos que realizan por invitación, a cuando menos tres personas. Una de estas, ya designada (por esta pandilla) para ganar, los dos restantes, sólo sirven de comparsa.
A pesar de, que en todos estos concursos para obra dentro de PEMEX, se aplica la Ley de Obra Pública federal, legislación federal creada evitar que “se amañen” las asignaciones; aunque generalmente ocurre lo contrario.
En estas asignaciones, los contratistas favorecidos con alguno de los concursos, deben entregar hasta el 20 por ciento de la totalidad de su costo, cuyo monto máximo asciende a siete millones pesos.
Son cinco personas las que mueven estos grandes y millonarios negocios, pero únicamente dos dan la cara. Estos últimos, son una especie de cobradores de la mafia. Juan Manuel Velazco y Conrado González.
Operan de la siguiente manera, Subgerencia de recursos materiales, emite la invitación para construir una obra, ellos llevan el proceso del contrato, hasta su firma.
Gracias al su intrincada red de corrupción, son multimillonarios, tienen casas lujosas, ranchos, con extensas tierras y ganado, autos, viajan con frecuencia al extranjero.
A manera de ejemplo, diré, comentan los enterados que el Subgerente de recursos materiales, licenciado Ángel Carlos Torres Culebro, construyó un nuevo edificio y lujoso en su natal Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Por si fuera poco, con frecuencia corre maratones atléticos en el extranjero, todo financiado por contratistas.
De estas corruptelas, sus superiores han recibido anónimos, pero no pasa nada. Pareciera que igual, están confabulados, en estos turbios negocios.
En estos momentos, se realiza una auditoria por la Controlaría Interna de PEMEX.
Los empresarios afectados, consideran que el Órgano Interno de Control, debería tener sus oficinas independientes y no estar dentro de las oficinas de las filiales de PEMEX.
Ellos estiman que quienes pagan, les exigen, y los contralores no son imparciales.
Existen paradojas.
A los contratistas participantes en “estos concursos”, como requisito incluido en las bases de licitación, firman un documento titulado “Compromiso con la transparencia”, donde se responsabilizan a no entregar dinero a ningún funcionario, y que tampoco a inflar el monto de la obra.
Loa funcionarios petroleros mencionados, se dan vida de lujo y ostentación sin precedentes, pero si el origen de esta riqueza fuese investigada no podrían justificar, con los salarios que perciben.
El arquitecto Conrado González, se fue a presenciar un campeonato mundial de fútbol en Alemania, tiene carros lujosos, casas ostentosas.
Su ambición no tiene límites.
Se presume que este grupo creó una compañía para auto contratarse.
Volviendo al tema de corrupción, en esta área:
Cada contratista cuando recibe el fallo, de inmediato tiene que darles su porcentaje.
No importa la calidad de la obra, que afecta a Petróleos Mexicanos; lo que importa es que el constructor favorecido, pague.
Para lograrlo, “el beneficiado” tiene que hacer cualquier cosa, muchas de estas ilegales, bajar salarios, o conseguir facturas apócrifas.
Además, las obras se inflan un 50 por ciento, de su costo real, para que quede, algo de dinero a quien la ejecuta.
Algunos de estos empresarios cansados de tanta extorsión piden que la Reforma Energética en PEMEX, incluya como tema importante, combatir la corrupción al interior de la paraestatal.
Reclaman que la Secretaría de la Función Pública SFP haga una investigación, real, no escritorio, donde visite y entreviste a contratistas para aclarar el fondo de este asunto.
Recuerdan a esta dependencia que ellos-los constructores-, con sus pagos del punto cinco por ciento, contribuyen también en su sostenimiento.
Insisten en erradicar la corrupción y fortalecer a PEMEX.
¿Será posible que se logre algún día?
¡Hasta la próxima, Referencia¡