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Referencia.
Pedro Cayetano
pedro@diariodelgolfo.com |
El crimen del regidor del municipio del San Juan Evangelista, a mano de sicarios, cerca del palacio municipal, habla de impunidad.
Es la misma impunidad con que fue asesinado el regidor de Las Choapas, Alfredo Pérez Juárez.
Es como el sello de la casa.
En Hueyapan de Ocampo, un grupo de mercenarios secuestró y desapareció al regidor Leovigildo Ciau Medina, el 11 de diciembre de 2001. Hasta la fecha nada se sabe del profesor yucateco.
“Parece que se lo tragó la tierra”, me comentó hace poco un lugareño, al recordar este siniestro episodio en Hueyapan de Ocampo.
“Lo buscamos en la selva, vino su familia de Mérida, y nada”, relató un vecino que pidió el anonimato.
En la muerte violenta del regidor de Las Choapas Pérez Juárez, la viuda Orfelinda Galindo Jaimes, sigue acusando al diputado local y ex alcalde Renato Tronco Gómez.
Por este delito está en prisión el ex jefe de la policía Hormido Cruz Bustamante.
La voz popular pregona que los homicidios de políticos, están relacionados con gobernantes.
Al menos en los dos últimos casos, autoridades judiciales presumen la autoría, de los alcaldes en turno, pero hasta ahí.
Por ejemplo, en el último regidor victimado, Hermenegildo Domínguez Pérez, los móviles posibles, pueden estar relacionados con la actividad política, o su desempeño municipal.
La desaparición del regidor Leovigildo Ciau Medina se atribuye a diferencias políticas con el alcalde de aquel entonces Gaspar Gómez Jiménez.
Bastan estos tres episodios para mostrar un Veracruz violento, que tiñe de rojo las administraciones municipales, evidencia la falta de interés de autoridades judiciales por imponer la ley y hacer justicia a las familias de las víctimas.
La pregunta obligada es ¿a que administración municipal le tocará enfrentar un nuevo crimen, y qué funcionario será el próximo?
¡Hasta la próxima, Referencia!