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Referencia.
Pedro Cayetano
pedro@diariodelgolfo.com |
El viernes que fue inaugurada por tercera ocasión la carretera de Ocozotepec San Pedro Soteapan, asfaltado del camino que traerá beneficios económicos a campesinos de las faldas de la reserva de la Biosfera.
Primero, el alcalde Enrique Lanche Primo, miembro de Convergencia dio el banderazo del inicio de estos trabajos; después la gente de Antorcha Campesina hizo lo propio y al final Marcos Tehurel Cotero y Roberto Chagra Nacif dieron el arranque oficial.
Durante este último evento, el edil Lanche Primo y su gente fueron hostigados por miembros de Antorcha Campesina.
La pavimentación de la llamada Brecha del maíz amenaza con transformarse en una cuestión política que sirva de bandera a los grupos de la sierra, durante el próximo proceso electoral de la entidad, donde habrán de elegirse diputados locales y alcaldes.
Por ejemplo, en Tatahuicapan, las exigencias de grupos radicales a las autoridades de Coatzacoalcos y de Veracruz, por el agua que se extrae de allí para las ciudades sureñas, sirvió para qué seguidores del PRI posesionarán a su gente.
Sin darnos cuenta, quienes vivimos en Coatzacoalcos, Minatitlán y Cosoleacaque fuimos rehenes de estos grupos que de nueva cuenta amenazaron con tomar las instalaciones de la presa Yuribia.
A pesar de las acciones que han emprendido autoridades estatales, del acercamiento que han logrado algunos voceros del gobernador Fidel Herrera Beltrán, no puede decirse que los brotes de inconformidad se hayan apagado.
Son muchos años de rezagos que sufren los habitantes de los volcanes de Santa Marta y San Martín, además que son acelerados por líderes con oscuros intereses, lo que fomentan un caldo de cultivo para generar violencia contra instituciones oficiales.
Es todavía una tierra sin ley, esa zona serrana del sur de Veracruz, donde por años se han cometido todo tipo de atrocidades, contra pobladores y la naturaleza.
Sólo basta ver la destrucción de esa gran reserva boscosa de la cual hoy no queda casi nada.
Y que está protegida, en papel, pero desprotegida en los hechos, por autoridades federales, estatales y municipales.
Allí sigue imperando la ley de la selva, cada quien hace lo que quiere, derriba un árbol, mata un animal en vías de extinción o incendia el bosque.
La vida de esa zona está íntimamente ligada a la vida de las tres grandes ciudades del sur de Veracruz, me refiero a Coatzacoalcos, Minatitlán y Cosoleacaque.
La riqueza del agua que disfrutamos, es por los manantiales que allí existen, pero que por destrucción inmoderada del entorno serrano comienza a escasear.
Dicen pobladores que ya no hace frío en las faldas de los volcanes, los animales han muerto, y los incendios están a la orden del día.
Son varios los anuncios que nos envía la naturaleza, son avisos de que estamos destruyendo los ecosistemas, ojala en algún momento llegue la cordura y aprendamos a respetar y respetarnos.
¡Hasta a próxima Referencia¡