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Calidoscopio.
Ramón Ponce Montuy
voltairetolerante@hotmail.com |
Se abrió el redil para que saliera la caballada, flaca, o robusta, ya no era posible detenerla más.
Y por lo que observamos, lo que ahora sobra es dinero, mucho dinero que se derrocha en promocionales impecables con las fotos de esos candidatos agraciados, muy fotogenicos con perfiles y siluetas arrobadoras, propias de estrellas cinematográficas.
Parece que ahora las bardas pintadas han pasado de moda, los lemas de campañas se han dejado en las gavetas y es el glamour el que cuenta, glamour que llega a mujeres y hombres que muestran su enorme fuerza carismática que no requiere de textos enfadosos y huecos pasados de moda.
La disputa se dará entre los partidos que se irán quedando con el electorado, es decir el bipartidismo inevitable que ahorra ideologías, el pragmatismo arrollador que todo lo puede.
La “chiquillada” recibirá a un nuevo miembro: el PRD, que no ha demostrado tamaños para dar la pelea como lo hizo en años anteriores ya que carece de figuras, de cuadros a los que no se les permite crecer, dado que su militancia es dócil y conformista, acepta el pastoreo de viejas cúpulas antes que los cambios por sutiles que se presenten.
El PRI se sabe con fuerzas para ganar nuevamente aunque no convenza, los recursos económicos con que cuentan los proporciona el mismo Estado, sabe que los veracruzanos han preferido durante casi ochenta años el mas vale malo conocido que bueno por conocer, su conservadurismo a toda prueba no le permite caminar por tierras movedizas.
El PAN está en la lucha, no por otra cosa se sabe apoyado en gran parte del Estado pintado de azul, aprovechará poniendo también por delante su pragmatismo haciendo a un lado las viejas prácticas románticas heredadas de su más destacado ideólogo Gómez Morín,
Los recursos del PRI resultan inconmensurables, desproporcionados, y seguirán en aumento dado que se trata de una campaña financiada y dirigida por el Estado.
El PRD caerá en el tercer lugar si bien la va. En el sur de Veracruz su caída es ostensible, inevitable y no será fácil levantar su fuerza otrora poderosa, todos ellos le apuestan al desgaste y peor aún, la exterminación lenta y constante en el país.
Los demás partidos, solos, no pueden cubrir los porcentajes mínimos para estar en condiciones de sobrevivir, por esos se suman o adhieren como lapas a los “grandes, son el equivalente a los comerciantes en pequeño que practican el mercadeo en las aceras, los llamados informales y López Obrador hace lo imposible por enredar más su situación difícil con sus ocurrencias sin fin.
Pero los recursos llegan por igual a chicos y grandes, incontenibles en tiempos de limitaciones.
Veracruz simula así prosperidad y desarrollo continuo, aparentando una bonanza que no existe pero que propicia una imagen inmejorable para las aspiraciones futuras de su gobernante Fidel Herrera, que ya se frota las manos.