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Calidoscopio.
Ramón Ponce Montuy
voltairetolerante@hotmail.com |
El desarrollo para que sea verdadero tendrá que llevarse a todos los niveles del municipio y en todas sus formas posibles, es decir, incluyendo aspectos éticos, cívicos, que eleven la toma de conciencia de los pueblos como parte primordial de una sociedad sana que deberá promover en todo momento un buen gobierno municipal.
Porque no podemos pensar que una obra material sea bella y moderna como el malecón que de día resuelve necesidades de vialidad y esparcimiento si por las noches se convierte en una gran cantina en la que los jóvenes se embriagan hasta caer o sufren accidentes fatales en sus autos, pérdida de vidas que pudieron ser útiles provocando un inmenso dolor en su familia o en las que padecen las consecuencias de su irresponsabilidad.
O pensar en grandes inversiones comerciales cuando los centros de salud y hospitales carecen de medicamentos o si las escuelas no reciben mantenimiento con el consiguiente peligro para los que ahí acuden diariamente, o cuando se descuida la asistencia puntual de maestros que optan por prolongar descansos sin razón, o también
cuando la sociedad padece un alto grado de alcoholismo y la droga consume a los jóvenes y adultos. Así no entendemos el progreso.
Acuarios costosos, multimillonarios, para el disfrute del turismo si los mercados están abandonados o los panteones como el Municipal, se encuentra olvidado por lo que resulta intransitable a los deudos que llevan a sus difuntos por unos laberintos de veredas en que se ha convertido su trazo.
Tampoco es admisible justificar la promoción del turismo si eso conlleva al consumo desenfrenado de bebidas alcohólicas y a la apertura de sitios que degradan la moral pública. Se recurre a lo que da más posibilidades inmediatas de obtener recursos a costa del daño moral a la comunidad.
Los gobernantes deberán evitar la incidencia de accidentes de tránsito por la falta de vigilancia profesional y corrupción en una de las oficinas con mayor desprestigio durante décadas tomadas como caja chica para campañas electorales, gastos menores y gastos difíciles de comprobar. Los accidentes son frecuentes y en muchos casos se hubieran podido evitar si se pusiera más vigilancia y esmero en la vialidad.
Por lo que especta a la toma de conciencia de la sociedad aceptaremos que en países
más adelantados, las obras van acompañadas por cambios en la mente de la ciudadanía, es el caso actual de China que está haciendo respetar códigos de moral para que sus ciudadanos no escupan en las calles con la frecuencia y descuido que lo acostumbran, aquí, se exigiría que no tapicen las aceras y lugares públicos con chicles masticados. Piden a los chinos que no se levanten la camiseta en la vía pública, arriba de la cintura, hasta el pecho y que tampoco profieran palabras obscenas, cosa casi imposible en nuestro Estado de Veracruz. Han logrado un extraordinario avance en la economía y ahora pugnan por elevar la moral de pueblo para que sea realmente un cambio a plenitud, de calidad.
Los ancianos mexicanos son marginados sufriendo el desprecio de un conglomerado que obtuvo en un tiempo, los beneficios que aportaron con su trabajo y sin embargo, se les menosprecia, languidecen en sus casas frente a un aparato de TV. ,O tienen que hacer largas y cansadas filas frente a una ventanilla para cobrar exiguas cantidades para su sobre vivencia. Observamos a muchos minusválidos caminando por las calles destruías convertidas en verdaderas trampas, el respeto y auxilio a estas personas no los practica la población.
El progreso no significa solo apertura de grandes y elegantes negocios, el lucro como único fin, la acumulación de dinero como sea, y menos, el descuido de nuestras costumbres y hábitos que se está están perdiendo en la comunidad. El desarrollo material de los pueblos debe ir junto a su transformación cualitativa, ética, de otra manera, tendremos que resignarnos a tiempos difíciles, a genocidios y violencia, como la que padecen nuestros vecinos del norte inmersos en el terror de sus propias universidades