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Calidoscopio.
Ramón Ponce Montuy
voltairetolerante@hotmail.com |
Para algunos, vivir y haber crecido junto al petróleo ha sido bueno, me refiero a los que han sabido aprovechar las ventajas de esa inconmensurable riqueza que lamentablemente, algún día se terminará. En México la derrama no ha sido pareja porque unos han recibido muchos beneficios y otros han carecido de esa bonanza. La expropiación petrolera se orientó originalmente para mejorar las necesidades económicas de la población y no para lucrar o enriquecer a algunos sectores. Es la diferencia con otras empresas similares. La gente comenta con frecuencia sobre la falta de honestidad de obreros y empleados de esa enorme empresa, se argumenta su ineficiencia porque ocupa gente en demasía, un verdadero ejército para mover a la industria cuando en otros países, el mismo trabajo se realiza con la mitad de esos trabajadores. Puede ser, aunque las comparaciones siempre son odiosas, pero el pensamiento de los expropiadores de 1938, coincidió en crear una empresa nacional con un carácter social, es decir, para elevar las condiciones de vida de los mexicanos, haciendo a un lado el lucro como objetivo principal.
Por lo que toca a su eficiencia, ya no es posible dejarla a un lado porque la competencia mundial es tan fuerte que nos arrolla al imponernos precios que se traducen en pérdida de soberanía que ya no podemos evitar en una economía global creciente. El petróleo por otra parte, no es renovable, es decir que se acabará algún día y por eso el proyecto original de privilegiar lo social sacrificando el lucro y eficiencia deja de funcionar en estos tiempos en que las mercancías y los capitales se trasiegan de un país a otro con solo apretar un botón. Países con grandes reservas y tecnología de punta ejercen una enorme presión, de ahí, que debemos hacer eficiente nuestra producción para competir con los precios internacionales que no podemos evitar.
Desde el punto de vista social, el petróleo por mas que se diga lo contrario, ha sido causa de bonanza ahora que el barril ha alcanzado precios muy elevados.
La riqueza obtenida así, también ha originado corrupción y el fortalecimiento de gremios como el sindicato, de empresarios inescrupulosos, funcionaros y una parte de la sociedad mexicana proclive en la práctica de negocios ilícitos que deben terminarse.
Las reformas para cambiar el régimen jurídico y fiscal de PEMEX tendrán que llegar para estar en condiciones de competir en los mercados internacionales sin que esto quiera decir privatizar a la primera industria del país.
Contamos con una gran empresa y debemos ser congruentes para que siga generando riquezas para todos.
En una ocasión señalamos que países tan celosos de su soberanía como Cuba, buscan tecnología avanzada para perforar sus yacimientos en aguas profundas y nadie va a creer que el gobierno de Castro entregará ese patrimonio a los extranjeros.
Se dice con insistencia que si los mexicanos no llevamos a cabo esa succión marítima en nuestros litorales, el insaciable vecino del norte cuenta con los medios para hacerlo desde sus propias costas, es decir, como si se tratara de un gran popote operado en sus plataformas y eso, sería inadmisible para el futuro nacional.
Cuauhtemoc Cárdenas S., en su última conferencia magistral, con su capacidad y autoridad moral que lo caracteriza, ha puesto su interés en este tema de la supuesta privatización que asegura López Obrador se está llevando a cabo a espalda de los mexicanos.
Asegura Cárdenas enfáticamente que no es verdad que se esté buscando dicha privatización porque no hay ninguna prueba al respecto y solo ha sido una bandera deleznable que ha levantado el rudimentario político tabasqueño para mantenerse en las primeras páginas de los medios ahora que su presencia ha venido a menos eclipsada por el cúmulo de disparates y denostaciones que ha lanzado sin fundamento solo para llamar la atención.