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Calidoscopio.
Ramón Ponce Montuy
voltairetolerante@hotmail.com |
¿“Yo, por el contrario, demuestro como la lucha de clases creó en Francia las circunstancias y las condiciones que permiten a un personaje mediocre y grotesco, representar el papel de héroe” .Carlos Marx.
¿Es el petróleo un bien sagrado de los mexicanos?.
Debemos hacer estas preguntas a aquellos que hoy están dispuestos a dar la vida por esta que aseguran, es la mayor riqueza de México, algo así como panacea que todo lo sana.
Porque el petróleo representa riqueza, soberanía, progreso, dicen ciertos sectores sociales, casi es un símbolo patrio y lo defenderán con la vida. Pero el petróleo, es una materia prima como el carbón, un bien común como el agua, un patrimonio como los bosques y la vegetación, que algún día se acabará.
Sin embargo, pocos se fijan en el agua, los bosques, los ríos y su riqueza natural, aún más valiosos que los mismos veneros del diablo.
Los mexicanos, de seguir así la defensa apasionada del oro negro, estaríamos en riesgo de dar la vida en una guerra fratricida, en una lucha civil que involucraría a los que se dicen patriotas y a los traidores que pretenden hipotecarlo o privatizarlo.
Pero la realidad es que el petróleo tiene un precio que nos impone el mercado mundial, porque los mexicanos no estamos en condiciones de fijar una cotización a nuestra conveniencia que rige en los mercados internacionales de acuerdo con la demanda y producción, es decir, oferta y necesidad del producto. Este precio impuesto desde afuera, es ni más ni menos, un claro ejemplo de pérdida de soberanía.
En estas condiciones, la pérdida de soberanía es total, ¿quien podrá decir lo contrario?, Hay pérdida de soberanía cuando compramos a los países más desarrollados la complicada tecnología para hacer funcionar a las refinerías, a las catalíticas, a toda la intrincada red de ductos controlados por equipos y complejos sistemas que no fabricamos en México. Si nos dejan de surtir esos implementos, se detiene la primera industria nacional.
Los procesos para la obtención de los derivados petrolíferos, no le pertenecen a México, los compramos a las grandes trasnacionales que dominan el mercado, los fabricantes son una minoría que diseñan los procesos y controlan su venta desde hace mucho tiempo porque se han especializado aún antes de que existiera PEMEX y siguen dominando su distribución. Compramos refacciones de todo tipo para perforar, explorar y refinar, es decir, seguimos dependiendo de otros porque no contamos con la tecnología de punta que evoluciona todos los días y deja obsoleta a la que hoy es de vanguardia. Así se está dando todos los días la transformación en la industria petrolera. No creo que se trate de un patrimonio que nos lleve a enfrentarnos hasta la aniquilación. Tampoco en los países petroleros con grandes mantos se han enfrentado buenos contra malos usando la sucia bandera del combustible para guerrear, distribuyen ese beneficio en el pueblo y cuando se acaben los yacimientos, encontrarán otra fuente de energía y no pasará nada. Contar con petróleo no asegura riqueza ni prosperidad, se ha sublimado un energético y en su aparente defensa, se quiere inmolar a la sociedad mexicana.
En las regiones petroleras del país se ha fomentado la delincuencia, la corrupción en grado sumo y la inseguridad. También la desigualdad social, dado que ni Coatzacoalcos, ni Las Choapas, ni Agua Dulce son poblaciones prósperas ni ordenadas, porque el vicio y la degradación social han crecido paralelamente con la llegada de los campos petroleros y la presencia del STPRM que no defiende precisamente los intereses de sus agremiados, lo mismo sucede en Macuspana, Tab. “País petrolero y el pueblo sin dinero" dicen las demandas en las calles.
La pérdida de soberanía será la tónica en el futuro para todos los pueblos de la tierra, no puede ser de otra manera cuando la economía global incontenible, borra fronteras y límites geográficos. Las enormes inversiones que reciben los pueblos van acompañadas de condiciones onerosas.. Si queremos progreso, nos dicen los propietarios de los capitales, hay que abrir las fronteras antes protegidas, para que arriben esos capitales enormes que cobran muy alto el costo financiero.
Las naciones que no tienen petróleo, no son países míseros, ni malditos, sucios,. Japón no tiene petróleo para atender sus grandes necesidades industriales y sin embargo, cuenta con una industria gigantesca cuyos productos invaden al planeta. Muchos países de Europa tampoco tienen esa materia prima y sin embargo son muy ricos, ¿porqué tergiversar la realidad de acuerdo a los intereses de grupos o de personas que se dicen iluminadas poniendo en peligro la paz de México?.
Estamos por la defensa de nuestras materias primas pero hay que dar luz a estas discusiones bizantinas, confusas, que no ayudan a mejorar nuestra sociedad.
No debe ir la vida ni la tranquilidad de los mexicanos en la defensa del petróleo, es aún más importante por ejemplo, proteger a los niños, respetar a las mujeres, desarrollar a los litorales, a la fauna y flora, preservar de la contaminación al medio ambiente.
El verdadero capital de México es su pueblo y tenemos que cuidarlo.