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Calidoscopio.
Ramón Ponce Montuy
voltairetolerante@hotmail.com |
La aparición casi sorprendente de China ante los ojos de un mundo demudado, ha puesto en entredicho la validez de los principios de libertad e igualdad y los de bienestar y poder adquisitivo con los que hace su aparición ante el planeta la Nueva China deslumbrando a la mayoría de los habitantes de la tierra.
China permaneció durante siglos al margen de los acontecimientos cotidianos, fue a no dudarlo objeto de menosprecio por parte del mundo occidental que solo aprovechaba su atraso económico y social para su beneficio. Los últimos años no fueron diferentes, los chinos pasaron inadvertidos en parte por su aislamiento voluntario que hizo más severa la política exterior norteamericana con todas las agravantes que le conocemos.
Durante la llamada guerra fría, Washington utilizó todo su ingenio y sus amenazas para cerrarle el paso a ese país que apenas salía de su atraso pues sus formas de gobierno feudal pesaron mucho para que se diera el progreso que ya habían iniciado otros países, de hecho, pasó del rudimentario feudalismo directamente al socialismo sin ver el capitalismo como la historia nos ha enseñado.
Las olimpíadas significan el redescubrimiento de un país olvidado por occidente al que se le restaba todo crédito y tuvo que demostrar su esplendor indiscutible ante el planeta
para que hoy los pueblos del mundo acepten esa gran transformación que con todo sigilo llevó a cabo durante años.
China es hoy potencia indiscutible en el campo de la ciencia, la economía y su poder bélico, todo esto la hace respetable sin mencionar su increíble riqueza humana y su poder monetario acumulado en bancos de todo el mundo que ha preocupado a la misma economía yanqui. China es el único país en la tierra que ha tenido un crecimiento anual del 10% en los últimos diez años.
Pero tenemos que detenernos a ver como están las condiciones materiales de su pueblo para obtener una respuesta adecuada. Una población calculada en 1,300.000.000 chinos no puede ser sacada de su atraso material en poco tiempo y el gobierno chino con sus planes quinquenales está poniendo en práctica una estrategia muy ambiciosa para evitar la miseria en aún millones de ciudadanos. Por lo pronto toda la región de la costa occidental de Shangai ha sido escogida para atender a sus ciudadanos quedando pendiente una porción muy amplia de su territorio con una población en trabajos del campo, que seguirán en la lista para ser rescatados de su secular atraso.
Ante esta situación de cambios que se experimentan en ese país socialista, sabiendo que muchos millones de chinos tienen hoy un trabajo seguro, y hasta autos y casa propia, nos preguntaríamos pensando en su condición socialista, dado que ese es el sistema de gobierno que practican ¿qué han preferido esos ciudadanos: libertad, propiedad privada y soberanía ó igualdad y fraternidad,? solidaridad y dignidad, o dinero y riquezas, ¿o seguirán vigentes las restricciones que imponen la ideología marxista que ha sido guía para ellos con su líder indiscutible Mao?. La disciplina socialista se ha relajado ahora que sectores de la sociedad hacen gala de mucho dinero y negocios millonarios propios.
Es ilustrativo observar el estilo de vida de los que se han hecho ricos, las imágenes de revistas “fashion” en ese país, nos dicen que su poder económico va en aumento y sin límite. Pero no solo se trata de los más ricos, las entrevistas al ciudadano común, son convincentes, se muestran en todas ellas agradecidos y contentos con la “Nueva China” y todo su poderío económico que les ha dado bienestar y comodidades.
Han sido los chinos bajo el régimen de Mao los más disciplinados, los más obedientes ciudadanos, sometidos a fuertes presiones ideológicas que aceptaron bajo la vigilancia férrea del poderoso Partido Comunista Chino que impuso un régimen cívico militar de mano dura, tenaz, como tenaz fue el compañero Mao que sufrió el acoso de los Estados Unidos durante los años de la peligrosa guerra fría de manos de los países occidentales quienes se aprovecharon de su atraso para invadir a China y quitarle regiones importantes como Hong Kong, botín de la guerra del opio, que pasó a manos inglesas durante mas de ciento cincuenta años hasta que el gobierno comunista al constituirse la República Popular China, exigió la devolución a Inglaterra.
China reaparece frente el mundo como una potencia indiscutible que no permitirá ya ningún tipo de colonialismo y menos invasiones extranjeras como en el pasado, aún cuando habrá que mencionarlo, las pasadas olimpíadas la acercaron fuertemente a Occidente.
Y ante los ojos del mundo la pregunta queda en el aire, ¿cuál será el camino que seguirán los pueblos de la tierra: el del progreso y bienestar material para todos sacrificando la defensa de los derechos humanos, la propiedad y la libertad?