
![]() |
Calidoscopio.
Ramón Ponce Montuy
voltairetolerante@hotmail.com |
Somos testigos de la multiplicación de sectas religiosas que todos los días, sin descanso y con gran fervor, deambulan por nuestras calles: activistas que propagan convencidos su credo. Son los nuevos predicadores de las diversas religiones surgidas como esporas que llegan a todos los rincones de México y de América Latina, a Centro y Sudamérica. Su presencia va en aumento, con muchos nombres diferentes.
Porque ya el viejo y poderoso monopolio que había detentado durante siglos la también vieja Iglesia de Roma, ha sufrido fuertes impactos que le quitan su papel hegemónico, de vanguardia, indiscutible en otros tiempos. Son muchas las “Sociedades de Ideas”, como las nombran los evangelizadores modernos, dado que el calificativo de “sectas” se considera peyorativo. Surgieron a partir del cisma iniciado por Lutero, Calvino, Hus, Savonarola, o Giordano Bruno verdaderos apóstoles que protagonizaron la Reforma religiosa con sus inconformidades llevadas a los tribunales de sus tiempos, conformando grupos compactos y solidamente agrupados, convencidos de su credo, tan comprometidos, que sufrieron persecución y muerte al no arrepentirse de sus convicciones consideradas inaceptables por la vieja y conservadora Iglesia.
No es otra la razón por la que el catolicismo va perdiendo adeptos y se asegura que todos los días suman dieciocho mil los que se alejan de la Iglesia católica que nos fue inculcada por los españoles durante los años de la Conquista, cuando se constituyeron en los representantes y guardianes de la religión más poderosa surgida en Occidente.
Hoy el concepto rígido impuesto con la espada y la cruz, ha desaparecido, no por la misericordia de los encargados de difundir la religión sino porque se ha perdido el control férreo por parte de un clero inquisidor que vigilaba a los habitantes de su antiguo feudo y a los nuevos que se sumaron por las buenas o por las malas. Hoy también, suman miles los católicos que pierde la Iglesia de Jesucristo diariamente y muchos de ellos han pasado a engrosar las filas de las nuevas sociedades cambiado
de estrategia para sumarse a los creyentes que le dicen adiós todos los días.
Independientemente de la falta de fe y el descreimiento que sufre particularmente la juventud renuente a formar parte de creencias, ni religiones de todo tipo. Sin embargo, las nuevas iglesias han cooptado a muchos jóvenes en sus filas modernizando a los templos cuando permiten que en pleno ritual, se instalen bandas de música y conjuntos de cantantes que la hacen placentera para esos jóvenes que la visitan porque se permite la música y el canto que llega a los asistentes en un recinto limpio, dotado de aire acondicionado en el que todos escuchan los sermones cómodamente sentados en su lugar, porque no se permite a nadie de pie.
Aquí la modernidad y mercadotecnia ha logrado su propósito, no podía ser de otra forma, en pleno Siglo XXI y sobre, todo cuando la economía global forma parte de las actividades cotidianas del ser humano, pero no debemos soslayar que las religiones como los partidos políticos pugnaran siempre por el control masivo de la sociedad. De diferentes maneras y con perseverancia, ven aumentado el número de seguidores todo
los días.
Van desapareciendo también las imágenes, las figuras, los antiguos fetiches en los templos de hoy como un rechazo a viejo rito, a la idolatría que en México se matizó con “santos” propios de la cultura mexicana mediante el sincretismo siempre presente que permitió las figuras de los antiguos “dioses” vigentes pero con nombres diferentes y similares.
En los nuevos recintos religiosos y entre los asistentes, se da un fenómeno llamado glosolalia o “don de lenguas” que consiste en que ciertas personas durante la liturgia, sensibilizados al extremo, entran en “trance”, es decir en un estado de paroxismo y sensibilidad que les hace decir palabras extrañas e incoherencias inventadas por quien se convulsiona ante la vista de los asistentes. La taumaturgia, es otra manifestación anímica y la facultad de realizar prodigios que algunos llaman magia como la que practicaban los antiguos esenios hace siglos. Se dice que Jesucristo también practicó la magia.
Las nuevas y pujantes iglesias tienen su origen en Europa pero algunas como los mormones, son típicamente norteamericanas y en ese país tienen su sede, no escatiman el gasto para crecer y sus recursos son amplios, los invierten en templos modernos que vemos por todas las colonias de las ciudades del sur de Veracruz, Tabasco y Chiapas.
Evangelistas, mormones, Pentecostales, Testigos de Jehová, Adventistas, Anglicanos, Bautistas y muchas otras iglesias que han venido a quedarse, son los usufructuarios que están reclutando y que en una época fueron fervientes seguidores de la Iglesia Romana . Este fenómeno religioso está permitido en México porque nuestras leyes nos dicen muy claramente que se puede ejercer la religión que más convenga. La libertad de cultos es una realidad, un precepto bien establecido como también ha sido una realidad la separación de la Iglesia y el Estado que promulgaron Sebastián Lerdo de Tejada y el Lic. Dn. Benito Juárez.
La Santería tiene también seguidores y se practica en las costas de Veracruz, Tabasco y Campeche, son las reminiscencias de las prácticas de idolatría que trajeron los esclavos negros de Africa. Guerrero es un Estado con población negra y practica este tipo de credos. En todo el litoral del Caribe el Vudú sigue siendo un rito importante y en el mismo, New Orleáns y Florida, está vigente de manera muy discreta.
Otro tema de idolatría es la Santa Muerte, que según sus seguidores, va en aumento y las simpatías por esa figura la manifiestan en concurridas procesiones y en sus templos en Veracruz y el interior del país.