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Calidoscopio.
Ramón Ponce Montuy
voltairetolerante@hotmail.com |
La discusión sobre la despenalización del aborto no debe rebasar los límites de la tolerancia y la prudencia elemental y menos, romper la paz social. El tema, difícil de suyo, ha sido calentado de forma irresponsable por los que debieran dar tranquilidad y poner orden a la sociedad mexicana. Se están propiciando de manera irreflexiva situaciones de choque que no conducirán más que a conflictos mayores, impredecibles.
Es inaceptable entonces, que se promuevan las movilizaciones en la calle de uno y otro lado, que la Asamblea de Representantes del D.F. que controla mayoritariamente el PRD, esté impulsando en plena Semana Santa la despenalización del aborto, cuyo litigio se inició antes, pero las reacciones preocupantes se están sintiendo en estas fechas por la participación activa que han demostrado las diversas partes en conflicto.
Las iglesias cristianas del país: la católica en primer lugar desde luego, la ortodoxa, a pesar de que se ha mantenido guardando su distancia del Papa, se ha solidarizado también. La anglicana y las numerosas sectas que existen en el país, que se suman para condenar cualquier idea de promover nuevas leyes que los católicos y sus acompañantes de viaje, consideran afrentosas porque nadie podrá negar que México es un país eminentemente católico que rechaza cambios en sus creencias y principios religiosos. Hasta la Iglesia de La Santa Muerte está haciendo causa común para evitar la despenalización del aborto y se suma al rechazo de los demás.
A la llamada “izquierda” que representan estos legisladores de la Asamblea de Representantes del Distrito Federal les ha faltado oficio y sensibilidad política porque sus iniciativas de ley están chocando con la creencia de los mexicanos y así no podrán convertirse en sus representantes como pretenden. Para hacer más complicado el problema, ahora se pronuncian también por la eutanasia, es decir la muerte inducida para aquellos desahuciados que la solicitan en su lecho de muerte para evitar mayores sufrimientos. Dos temas harto complicados que inciden profundamente en la vida y sentimientos de los mexicanos.
No sabemos porque estos legisladores, habiendo tantos asuntos pendientes que resolver, de fácil manejo y prioritarios, decidieron por los más delicados y que dicho sea de paso, no son urgentes de tratar en la población.
Sentimos que es el afán de notoriedad que tanto requiere el partido del Sol Azteca, su exhibicionismo, el que los conduce a estos excesos, porque aún pertenecen a la izquierda arcaica intolerante, anticlerical, que solo podía existir antes golpeando a los que no pensaban como ellos.
Sin embargo hay que señalarlo, sus puntos de vista ya son aceptados en otros países con leyes más avanzadas, con sociedades más estables y maduras, pero esto después de siglos de promoverlas, de luchas interminables y discusiones sin límite que fueron transformando gradualmente la mente de los pueblos de otras latitudes, es decir, después de un proceso interminable de análisis, de convencimiento y argumentos de personas conocedoras de la materia.
De filósofos, magistrados, intelectuales y de todos aquellos que pacientemente esperaron a que las condiciones para aceptar el cambio, se dieran pacíficamente, sin provocar mayor daño.
En México estas transformaciones han sido más lentas por el carácter dogmático de la Iglesia Católica que no promueve la discusión analítica dado que sus principios solo deben acatarse manejando sus planteamientos inamovibles , es decir que sus argumentos no son motivo de análisis, ni estudio, esta realidad ha colocado a la Iglesia a la saga de las demás.
Pero no estamos por cambiar principios ni dogmas, solo consideramos el papel que ha jugado el catolicismo comparado con otras iglesias más avanzadas que han superado discusiones sobre el aborto, relaciones entre personas de igual sexo, anticonceptivos, eutanasia, y curas homosexuales oficiando ya en la iglesia anglicana, etc.
No podemos pasar por alto las formas represivas que se aplicaron a los pueblos de Indo América con el traslado a estas tierras del odioso Santo Oficio que tanto daño hizo a la misma Iglesia y que de alguna manera subyacen todavía.
La situación en México se torna complicada cuando al problema del aborto se le está dando un carácter político, partidista, aflorando proyectos a futuro y se pretenda manejar a la ciudadanía para campañas presidenciales por venir a favor del actual Jefe de Gobierno de la ciudad de México, porque hoy, no se da un paso sin poner por delante el interés político de quienes se han sentido defraudados el dos de julio.
Pensamos que finalmente, la sociedad podrá aceptar las transformaciones propuestas, como lo han hechos otras sociedad más adelantadas, que se llevaron siglos en esas transiciones, lo que la incapacidad de los legisladores pretende imponer sin convencer a una ciudadanía no apta aún..
Las iniciativas que hoy provocan inquietud están siendo sacadas de la manga sin considerar los graves problemas que pudieran traer habiendo tantas cosas que atender de inmediato en la misma ciudad de México, que llevan décadas pendientes: la misma falta de seguridad, el servicio de transporte urbano, el desempleo, la anarquía y abandono en las colonias, la falta de agua, nos parece aberrante poner hoy por delante aspectos filosóficos, y de cambio de las mentalidades, que resulta de lo más difícil y que nos llevará muchos años todavía para que se realicen.
La consulta es un camino para resolver este diferendo, si es que el gobierno de la capital mexicana practica la democracia, pero la consulta tendrá que ser sin presiones, ni acarreos ni despensas, libre de mañas partidistas.